Te ayudamos a elegir el nombre de tu bebé

Te ayudamos a elegir el nombre de tu bebé

Se acerca el día y aún no has escogido el nombre que tendrá el infante que está por nacer. La elección de los nombres es algo bien importante en la maternidad y la paternidad. Es, junto a los cuidados médicos y una dieta balanceada, una de las cuestiones que más tendrán peso en la vida futura de tu bebé. El nombre que elijan distinguirá a tu hijo por el resto de la vida, marcará la diferencia entre él y el mundo.

Muchos padres se sienten presionados a la hora de escoger un nombre. En ocasiones, algunos miembros de la familia, como abuelos, tíos y sobrinos, expresan su deseo de que el recién nacido se llame como ellos, y no siempre esto agrada a los dos padres. Puede suceder también que a alguno le gusten los nombres compuestos y al otro no, o que la madre se inclina por un nombre original, diferente y el padre prefiera los nombres más “clásicos”.

 

Para gustos los nombres

Aunque suene tonto, lo primero es saber si tu bebé será niña o niño. Lo segundo es saber qué tienes en mente. ¿Te gustan los nombres tradicionales? Aunque comunes, «Juan», «Luis», «Manuel», o «María», «Carmen» o «Dolores» nunca pasan de moda. Pero si quieres que tu hijo lleve un nombre original, puedes intentar con nombres de colores («Azul», «Ámbar»), o de alguna planta, en dependencia de tus gustos.

Existen también algunos nombres «intermedios» que aunque provienen de otras tradiciones, como la italiana o la francesa, son ya habituales en el mundo español. Ese es el caso de las «Lauras», las «Evas», las «Adrianas», o, en el caso de los varoncitos, de nombres como «Antoine», «Marcelo», etc.

Por otro lado, algunos padres gustan de unir sus nombres para dar con uno nuevo para su bebé que lo muestre como el fruto de su unión. Así, por ejemplo, de «María» y «Juan» puede surgir «Marjuan».

Sea lo que decidan ambos padres, recuerden siempre que el nombre es un calificativo que acompañará a su hijo por toda su vida (o hasta que tenga edad legal para cambiárselo). Antes de sugerir alguna rareza pregúntate a ti mismo: ¿me gustaría llevar ese nombre?


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